Hace unos días he cumplido un año más, cuarenta y tantos, creo, con la gran satisfacción de haber recibido un regalo que llevaba tiempo pensando en adquirir. ¡Por fin he jubilado mi antiguo pulsómetro (que solo era eso) y ahora luzco un glamuroso Garmin Forerunner 610! No solo he retirado el viejo reloj, también el pedazo de ladrillo GPS que llevaba en la otra mano (todo eran ventajas para trotón Al y Carlos en los entrenamientos por la Casa de Campo, mi casi 0,1 Tm y los 25 kg del GPS, ahora… ¡temblad!).

