sábado, 28 de septiembre de 2013

Reinicio

Un par de sesiones de trote durante 20 ó 25 min. Lento. Cansado. Incluso con molestias en las piernas.

¿Qué ha sido de ese señor de barba que se regalaba un entrenamiento 23km en su 46 cumpleaños?

¿Qué ha sido del que se iba a hacer un 10km porque no podía perderse una carrera aunque el día anterior lo pasara "malísimo"en cama y sin comer (y lo terminaba en 48min)?

Es como si tuviera que empezar desde el principio (pero sin el como).

Y aún no estoy seguro de mis rodillas. Me molestan, pero... ¿de verdad va algo mal o estoy siendo un poco hipocondríaco?

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Hacer el cavernícola para ser mejor atleta

¿Yo? Bien, gracias. Sigo rehabilitándome. Ya me han dado permiso para empezar a trotar un poco e ir probando. No más de 15 o 20 min. Pero si noto molestia en la rodilla, aún menos tiempo. Este fin de semana, reinicio.

Entre tanto, leo un titular en SINC (servicio de información y noticias científicas): "Entrenar como un humano del Paleolítico ayuda a ser mejor atleta" y me paro a leerlo. De acuerdo a las conclusiones de un trabajo de revisión publicado en la revista Sports Medicine, el deportista moderno debería seguir un estilo de vida similar al del Homo sapiens del paleolítico para ser mejor atleta.

No he leído el artículo original, pero las conclusiones no me parecen sorprendentes. El estilo de vida al que se refiere consiste en actividades físicas diarias prolongadas y de baja intensidad, intercaladas con esfuerzos periódicos muy intensos de corta duración. Junto a ello, condiciones de hipoxia y alimentación moderada (en ciertas circunstancias, con poca carga de carbohidratos) parecen mejorar las adaptaciones musculares al entrenamiento.

El resumen del artículo, disponible en este enlace: Boullosa DA, Abreu L, Varela-Sanz A, Mujika I. Do Olympic Athletes Train as in the Paleolithic Era? Sports Med 2013.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

En rehabilitación

Se hace raro escribir si no corro, pero haré una actualización sobre las molestias de rodilla.

Tomada la decisión de parar de entrenar e ir al médico, sigo los sabios consejos de trotón Teo y acudo a la Clínica CEMTRO.

Cita al día siguiente (es lo que ocurre cuando no solicitas que te vea algún médico "famoso"; en caso contrario la cita sería para mediados de octubre). Tras la historia clínica, exploración física detallada en la que el Dr. Eliassi detecta el punto doloroso certera (¡y repetida!)-mente. Parece que tiene claro el diagnóstico pero deben descartarse calcificaciones y excrecencia óseas. Radiografía (hecha en 10min) y nueva consulta (a los 20min de la primera). Se confirma la hipótesis. Diagnóstico: entesopatía rotuliana proximal izquierda (traducción libre: algo va mal en la inserción del tendón del cuádriceps). Tratamiento: rehabilitación y fortalecimiento de cuádriceps e isquiotibiales (además de evitar impactos en la rodilla, es decir, no correr en las próximas semanas; caminar sí puedo).

Siguiente paso: comenzar la rehabilitación. Selecciono por cercanía el centro IPACSA. Llevo 3 sesiones. Por ahora sólo calor (10min) + sesión de masaje (10min dolorosos) + electroestimulación con programa analgésico (10min). La impresión de la fisioterapeuta es que el cuádriceps (particularmente el músculo vasto externo) está muy tenso y puede ser el origen de la entesopatía. El plan es intentar relajarlo (y me propone alguna sesión más para conseguirlo, pero ¡cómo duele!) y hacer fortalecimiento del vasto interno para equilibrar.

¿Cuándo puedo empezar a correr? La pregunta llegó en la segunda sesión. La fisioterapueta se extrañaba de que no se la hubiera hecho en la primera sesión. Es que soy un paciente muy paciente.

miércoles, 21 de agosto de 2013

100km Madrid-Segovia: el adiós


Más de un mes sin escribir aquí. Coincide más o menos con el tiempo que he estado sin correr...

Resumo la situación, porque al fin y al cabo todos los que pueden leer esto han tenido experiencias similares. A primeros de julio, durante un entrenamiento de ritmo controlado, noto un dolor agudo en la parte posterior de la rodilla derecha. Interrumpo el entrenamiento. Estiro con cuidado. Con un poco de miedo, me tomo el resto de la semana de descanso de entrenamientos. Durante varios días camino cojeando. Pasada una semana reinicio suavemente entrenamientos. Tras varios entrenamientos en los que alterno caminar y correr y no siento molestias de nuevo, retomo los entrenamientos largos. Para finales de julio vuelvo a hacer salidas de 17-18km a buen ritmo. La cosa no ha sido grave, sólo he perdido unos cuantos días de entrenamiento, pero continúo en la brecha... Interpreto que el dolor estuvo causado por una pequeña rotura de fibras en la parte superior del gemelo (por interpretar algo).

A primeros de agosto hago algunos entrenamientos más, pero... Cuando paso de 45-50min corriendo me molesta la parte externa de la rodilla izquierda (ahora la otra). ¿Qué está pasando? No estoy haciendo entrenamientos muy exigentes ni he aumentando de forma brusca el kilometraje. Vuelvo a hacer reposo y vuelvo a probar. Da igual. La molestia comienza mientras corro; tras parar y hacer estiramientos se convierte en dolor que continúa y va aumentando a lo largo del día. Duele especialmente al subir y bajar escaleras, pero también cuando estoy sentado con la pierna flexionada. Esto pinta mal.

En estas condiciones (último mes con entrenamientos a medio gas y dolor de rodilla recurrente) no puedo afrontar 100km. Abandono.

Abandonar es una de esas palabras que uno no quiere usar en relación a cualquier carrera, pero parece claro que en esta ocasión es lo prudente, lo aconsejable, lo mejor... Pero ¡qué mal sienta!

Mi dorsal de la Madrid-Segovia lo pondré a disposición de la organización por si alguien puede utilizarlo.

Ahora queda buscar un traumatólogo con experiencia en medicina del deporte, porque este dolor no se va a aliviar solo. ¿Podéis recomendarme alguno?

martes, 2 de julio de 2013

100km Madrid-Segovia: mes 2

Leo Sosaku Runner: a Gonzalo le dicen que los blogs estaban un poco parados últimamente.

#estonoseparacabrones

Aunque lo cierto es que yo solía escribir una entrada semanal (más o menos) y últimamente sólo me da tiempo para una mensual. Pero...

#estonoseparacabrones

Acabó junio. Otros años eso significaba que terminaba mi "temporada". Revisaba objetivos cumplidos o por cumplir, descansaba de entrenamientos un par de semanas, comenzaba a planificar la siguiente temporada... El año pasado ya no fue así. Este año tampoco. La culpa la tiene ese trayecto entre Madrid y Segovia de 102km a cubrir en septiembre.

Las sensaciones corriendo siguen siendo poco satisfactorias y se pueden resumir en dos palabras: cansancio y lentitud. A ello se une, en estos últimos días, el calor. Me siento con poca energía y no estoy disfrutando los entrenamientos. ¿Me estoy haciendo mayor?

A pesar de ello, termino el mes con algo más de 210km (pero sin llegar a los 250km, que era el objetivo); y cerca de 2.400m de desnivel positivo acumulado... Sigue siendo poco.

Los ritmos continúan siendo "trotones": los entrenamientos largos (de 16 a 19 km) a ritmos entre 5:35 y 5:45/km (¡y alguno más lento!); los de cambios de ritmo (6x1.200m y 3x2.500m) algo por debajo de los 4:50/km. Este mes no dio tiempo a ninguno de ritmo controlado.

El objetivo de julio sigue siendo alcanzar 250km, aumentando desnivel positivo y manteniendo los ritmos en los entrenamientos controlados y las series.

Ya sí ha empezado el calor. Los entrenamientos se van a hacer más duros.